miércoles, 29 de diciembre de 2010

De como una reunión endereza el rumbo de los Heat.


 Tras las duras críticas que recibió el ambicioso proyecto de Miami tras su mal inicio con un balance de 9-8 y con una crisis interna tras la derrota en Dallas, todo ha sido un camino de rosas hasta tal punto que las diferencias de los jugadores con el entrenador Spoelstra se han olvidado.
 



Hace más de un mes, allá por el 27 de noviembre, las sombras de la crisis se asomaba en el vestuario de los Miami Heat tras caer derrotados por 95-106 en casa de los Mavericks de Dallas lo que les dejaba con poco más de la mitad de los partidos disputados finalizados con victoria (9-8). Aquel día y durante veinte minutos tras la derrota en el American Airlines Center, los jugadores de Miami y únicamente los jugadores, tuvieron una reunión en la que hablaron de los problemas con los resultados y desde entonces se puso en el alambre la continuidad de Erik Spoelstra por problemas con los jugadores según la prensa.

Desde aquel fatídico momento, los Heat han querido demostrar de lo que son capaces y el orgullo de jugadores como LeBron James, Dwyane Wade o Chris Bosh estrellas de este equipo empezó a callar muchas bocas que ya predecían la debacle del equipo de Miami.

Con la llegada de un veterano curtido en diferentes batallas como Erik Dampier y los cambios en las rotaciones con hombres como Mario Chalmers o dando el puesto de titular al lituano Zydrunas Ilgauskas, produjo un giro de 180 grados en el rumbo del equipo que antes de que se iniciara la temporada eran los favoritos para destronar a los actuales campeones, los Lakers.

Adía 29 de diciembre ya son 15 victorias de 16 posibles y únicamente el verdugo de aquella única derrota, los Dallas Mavericks ha sido capaz de frenar en pequeña medida el ritmo que han cogido los de un ahora tranquilo Spoelstra que mira como son otros favoritos como Lakers o Magic quienes pasan apuros.

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